La escasa relación internacional
entre España y la República Popular Democrática de Corea se encuentra en su
momento más álgido con la apertura de la embajada norcoreana en el distrito
madrileño de Aravaca. A este tema se ha referido el delegado de relaciones
culturales exteriores del país asiático,
Alejandro Cao de Benós, en su primera conferencia en la Universidad
Complutense de Madrid. “Corea del Norte no se puede entender sin abrir la mente
a la cultura asiática” ha repetido en numerosas ocasiones de su intervención
esperando que la inauguración de la embajada agilice las relaciones
diplomáticas “comenzadas por el presidente Aznar”.
Ante las acusaciones por parte de
EEUU y los países occidentales de la tenencia de armas nucleares, Cao de Benós
se justifica diciendo que “es la única arma que nos asegura que EEUU no
intervenga con su política imperialista”. Afirma la voluntad del país de no
comenzar ningún conflicto que podría desembocar en uno de carácter nuclear y
recuerda que EEUU nunca firmó la paz de la guerra del Paralelo 38, lo que
justificaría la mentalidad defensiva de su gobierno. Refiriéndose a esto, Cao
de Benós argumenta que una soberanía es imposible de mantener si no se tiene un
armamento sólido que la respalde ante amenazas externas.
En el caso de la RPD de Corea,
nos encontramos con un país herméticamente cerrado del que es imposible conocer
tanto su cultura y funcionamiento más allá de la que él denomina “propaganda
occidental”. Según Cao de Benós, ese hermetismo es debido a los numerosos
procesos imperialistas a los que se ha visto sometida por su situación
geográfica. Lo que sí es cierto es que, tras la II Guerra Mundial, Corea quedó
dividida en dos partes –una norte y una sur- bajo influencias políticas totalmente
contrarias y hostiles entre sí. Una guerra entre ambas, con apoyo soviético y
estadounidense respectivamente, dejó a la zona norte totalmente derruida y sin
posibilidades. Esto se agudizó en la década de los 90 con una gravísima crisis
económica. Corea respondió a ella defendiendo una idea, la del socialismo, que
ya se había resquebrajado y con una “política de puertas cerradas”, según Cao
de Benós “defensiva”, que no le permitió recuperarse.
El futuro pasa, tal y como afirma
Cao de Benós, por la reunificación con el sur en una República Confederada en
la que la parte norte “no va a renunciar” a sus principios y en la que “ningún
país puede entrometerse”. Se muestra tranquilo, sosegado, apoyándose en que “el
mundo no existirá sin Corea”. Pero ¿se habrá olvidado el mundo de esa Corea
cuando no represente ninguna amenaza? Por ahora, el atisbo de esperanza se encuentra
en algo tan pequeño pero que puede mover tanto como el fútbol. Se va a producir
la inserción de doce chavales norcoreanos a la Fundación Marcet de Barcelona y
quizás sean ellos los que animen a la gente a preguntarse, y a no olvidarse,
sobre ese pequeño país perdido en el mapa.
Marta Prego Nieto
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