1 de mayo de 2013

Nuestra lucha. Por el ayer, y por el mañana.


El uno de Mayo no puede ser un día para conmemorar, ni para celebrar. El uno de Mayo es un día para recordarnos aquellos obreros que en la Chicago de 1886 lucharon por un futuro mejor para sus hijos. Pero esa lucha todavía no ha terminado, y por eso el uno de Mayo no puede ser una fiesta. Hoy, más que nunca, tenemos que reafirmar nuestra condición de humanos. Porque un humano tiene el derecho de trabajar, no sólo para entrar en un mercado laboral sino para reafirmarse como persona. Es algo que va muy dentro de nosotros, y no nos lo pueden arrebatar. Muchos dirán que este día no es necesario, que hay mucha gente en paro y que ya hemos logrado lo que se propusieron: una jornada de ocho horas.

Y, sin embargo, estamos muy lejos de conseguir la victoria. Porque todavía hay millones de jóvenes que no tienen derecho a un puesto digno y que son simplemente cifras incómodas llamado ‘paro juvenil’. Porque existen muchas diferencias laborales entre hombres y mujeres, y son tantas que prefiero dedicarles otro post. Porque las condiciones sobre-humanas en algunas fábricas, esas que nos parecen tan lejanas, son las que producen la ropa que vestimos. Porque las ‘horas extras’ no se pagan en una empresa privada y porque ser ama de casa no es considerado trabajo. Porque nuestra consideración de trabajador no reste dignidad a la de la persona. Por un trabajo digno, libre y justo.

El uno de Mayo es un día para luchar. Igual que otros (y otras) lo hicieron por nuestro presente, tenemos que hacerlo para que esta lucha no caiga en balde. Como dijo August V.T Spies, que era periodista: “La voz que vais a sofocar ahora será mucho más poderosa en el futuro que cuantas palabras pueda decir ahora.” No dejemos que esa voz se calle nunca y que en un futuro  pueda ser un día para celebrar.

Feliz Día del Trabajador.


@marta_451

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