¿Está el Periodismo, con p mayúscula, muerto? Actualmente es
una de las carreras más estudiadas desde el ámbito femenino y siguen siendo
miles de jóvenes españoles los que acuden a la Facultad de Información con los
ojos encendidos y la mirada de “Ey, voy a cambiar este mundo y tú lo vas a ver”.
Abocados a la profesión con más paro de España y sin saber que tras cuatro años
de estudio se encontrarán con un ‘becariado’ canalla de 300 euros al mes y
horas extras que no lo son. Y, tras eso, muchos perderán la esperanza, y las
ganas, y la ilusión. Y harán la p del periodismo un poquito más minúscula y,
con ello, un mundo menos bonito.
Y, ¿por qué no puede morir el Periodismo? Porque nos hace
humanos. Porque un buen periódico, siendo libre, digno, justo, independiente,
consecuente y preparado, es una de las poquitas cosas por las que merece la
pena luchar. Y morir. Porque ha sido nuestra sociedad la que ha dejado que
desaparezcan periódicos como Pueblo, que no se reconozca el trabajo de cámaras
como José Luis Márquez León, que ahora el periodismo televisivo sea tener una cara
bonita y que mucha gente crea que Periodismo (con p mayúscula, ojo) es Sálvame.
Por eso somos culpables todos y tenemos que arreglarlo.
Respondiendo a mi primera pregunta tengo que decir que no,
no está muerto. Aunque los ‘grandes maestros’ desaparezcan y los correctos
informáticos sustituyan al viejo corrector de estilo que sabía diferenciar la y
lo de le. Aunque ahora la extra-inmorfatización, la frivolidad del oficio y la
búsqueda incesante de ‘carnaza’ han sustituido la imagen romántica del periodismo
en blanco y negro. Aunque cada vez que una niña de ocho años diga que quiere
ser periodista se le dice que está loca y que sea médico, o arquitecta. A pesar
de todo esto, el Periodismo como tal es algo tan indispensable para la dignidad
humana que no va a morir.
Porque cuando yo fui esa niña de ocho años mi madre no me
dijo que estaba loca y ahora que tengo diecisiete sigo queriendo dedicarme al
Periodismo, con pe mayúscula.
(Esto nació de la lectura de 'Siéntate aquí, chaval' de Arturo Pérez-Reverte. Y, aunque tarde, feliz 3 de Mayo.)
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