26 de abril de 2013

MI MANIFIESTO.


Los que me conocen saben bien que no salgo a la calle por nimiedades, ni me manifiesto en vano. Para que defienda una causa me tiene que parecer justa, y aunque no lo crea mataré para que la puedas expresar. Pero rara vez me pondría en primera línea de fuego, dispuesta a recibir palos y con la cabeza bien alta. Excepto que los involucrados sean una mujer a la que obliguen a subyugarse o un libro. Y con un libro me refiero a todos y cada uno de los que conforman la gran herencia que tenemos la suerte, y es mucha, de recibir. Me refiero desde la literatura ‘hermana’ sudamericana  hasta nuestro mejor icono: Cervantes. Desde la fantasía hasta el realismo ruso, o el mágico. Desde Poe hasta Verlaine. Haciendo parada en cada uno de los escalones que nos ofrece. Y en Harry Potter, que para algo me gusta. Hoy no es 23 de Abril, y por eso quiero manifestarme en completa defensa de los libros.

A la gente que nos gusta leer no necesitamos un día especial para hacerlo. Tampoco queremos que se nos reconozca de ninguna manera especial. No queremos ser salvadores de nadie porque comprendemos que es imposible conocer la verdad y que un buen día lo que creías cierto puede eliminarse. A la gente que nos gusta leer normalmente nos suele gustar la filosofía y la historia, y por ello tenemos una visión precavida sobre el mundo en general. Y no quiero quedar como prepotente porque también sabemos que leer no nos pone en una situación más feliz. La gente que leemos sabemos cuando algo está acabado y lo terminamos, aunque duela, porque estamos acostumbrados a la dura sensación de cerrar la tapa de un libro. Conocemos lo que es el desamor, aunque no lo hayamos vivido, y también hemos sentido morir a un amigo cuando nuestro personaje favorito lo hace. Para una persona que lee no hay viaje aburrido ni problema que le supere. Somos capaces de reconocer un rastro de nuestro libro especial en cualquier situación. Queremos vivir nuestra propia historia y al no encontrarla pedimos refugio en otro libro nuevo. Con ese olor.

La libertad como concepto bien vale de poco si el pueblo no es libre. Un pueblo que lee jamás será sometido porque conoce la sensación de libertad. La ha leído. No conviene que leamos, las personas que lo hacemos somos gente molesta y extraña que se pregunta demasiado. Leí hace cuatro años que ‘rebeldía es leer’, y fue curioso porque jamás pensé que esa frase podía ser utilizada en mi persona.  Y sin embargo, estaba leyendo… Puede que me repita, pero en ese momento yo era un individuo y era libre.

Y por eso me manifiesto, porque no quiero que me quiten esa sensación jamás. Porque quiero seguir siendo una rebelde y porque quiero que el mundo sea un lugar un poco más bonito. Y eso sucede cada vez que un niño abre un libro por primera vez. Así que si son necesarios miles Días del Libro para que eso suceda los celebraré todos y cada uno de ellos. Y si hace falta regalar miles de libros, lo haré. Y alguna rosa, también.

@marta_451

No hay comentarios:

Publicar un comentario