24 de mayo de 2013
Corrección indeseada.
Ayer escribí que ya van 26 mujeres muertas por violencia machista en lo que va de año. Hoy son 27.
23 de mayo de 2013
Machismo mata.
Sí, lo hemos conseguido. Votamos. Gracias al esfuerzo de unas
pocas, en su mayoría ‘burguesas aburridas’ tal y como los maravillosos progres
defensores de la mujer Chikos del Maíz se encargan de denominarlas, dentro de
tres años yo estaré introduciendo una papeleta en una urna, o no lo haré pero
será totalmente decisión mía. También hemos logrado, y demos gracias al cielo,
que podamos firmar contratos de trabajo sin la autorización paterna o
matrimonial. Sin embargo, no nos encontramos dando saltos de alegría y seguimos
reclamando derechos ¿por qué? Si nuestra constitución ya nos permite ser como
hombres, es decir, estar en la misma baja posición respecto a quienes tienes el
poder. ¿Por qué seguimos una panda de histéricas gritando aquello de “¡nosotras
parimos, nosotras decidimos!”?
Algunas te hablarán de que ya van 26 mujeres asesinadas a
manos de sus parejas o ex parejas en lo que va de año, de las que tres han
sucedido en las últimas 24 horas. Quizás te hablen de la reforma de la ley del
aborto y como el caso de peligro para la madre ya no es considerado motivo para interrumpir un embarazo. A lo mejor, te nombrarán el creciente número de casos de violencia de
sexo en menores de edad. Los acosos callejeros, la desigualdad salarial, los
abusos sexuales, etc. Pero no las harás caso, porque este mundo es ‘desigual’
para todos y los baremos para ser militar o policía son menores en las mujeres.
Ah, se me olvida: entramos gratis en las discotecas.
No voy a intentar convencer a nadie de nada, porque ya llevo
muchas discusiones a mis espaldas y me han llamado ‘exagerada’ tantas veces que
ya ni me afecta. Sin embargo, me gustaría ponerte un ejemplo en forma de
crónica periodística:
“Indignación popular. En la madrugada de ayer apareció el cadáver acuchillado de un estudiante de 1º de bachiller. Según fuentes cercanas a la investigación policial podemos afirmar que la muerte del muchacho fue producida por su profesor de Historia Contemporánea. Lo curioso del caso es que ya es este el tercer cadáver de un estudiante encontrado en las últimas 24 horas mientras crece la indignación tanto en el sector de AMPAs de institutos como en el estudiantil. Se han convocado numerosas protestas en las puertas de centros escolares porque ya van 26 cadáveres de alumnos encontrados este año. ¿Podemos hablar de una epidemia nacional o de una crisis de valores?”
Ahora pido que extrapoles este caso al mundo del obrero, de
los políticos y de la mujer. Espera un momento, ¿por qué ahora no parece tan
extraño? Si las víctimas de este caso hubieran sido mujeres, ¿estaríamos hablando
de crisis de valores? ¿Se convocarían numerosas protestas? ¿Habría una
indignación popular? No hace falta que contestes.
El principal problema de estas suposiciones es que en el caso
de la mujer no lo es, es una realidad. Los números son verídicos y no los
encontramos en los periódicos. ¿Es noticia? No, son sucesos. Hoy no estoy
hablando de desigualdades sociales, que las hay y les dedicaré otro post, hoy
estoy hablando de vidas humanas. De muertes, de asesinatos. Y de cómo estos son
de ‘segunda’. Piénsalo dos veces la próxima vez que me llames ‘exagerada’.
@marta_451
17 de mayo de 2013
Algo que vale la pena de verdad.
Siempre me han dicho que
involucro de más a la gente en mi vida, que me abro mucho, que les doy el poder
de cambiar cosas en mí, que por eso soy
una persona vulnerable. Y me lo creía. Hasta que llegaste tú. O, siendo justos,
hasta que te obligué a llegar.
Me di cuenta que nunca me había
abierto a nadie de verdad. Siempre había algo que ocultaba porque no me gustaba
mi manera de ser, o al menos lo justificaba con eso. Contigo fui capaz de ser
yo misma, desde la eme a la a, pasando por la otra a, la erre y la te. Descubrí
que existía una Marta camota, alegre,
graciosa a ratos, histérica, espontánea y rara que siempre había
escondido. Y me gustó esa Marta. No por ello dejé de mostrarte mi parte celosa,
irascible, llena de complejos, aburrida, repelente y estúpida. Y la aceptaste,
aumentando así mis ganas de cambiarla y te aseguro que seguimos intentándolo.
Retomaste mis ganas de escribir, diciéndome lo que estaba mal para después
asegurar que ‘si lo hago, es porque pienso que vales, sino pasaría.’ Y eso es
la ayuda más grande que me han dado nunca. Me hiciste ver que tengo que luchar
por lo que llevo queriendo ser desde que tenía ocho años. Me demostraste que no
merece la pena fingir ser otra persona y, como ya te he dicho antes, me gusta
más la Marta real que la inventada. Me ayudaste (y me ayudas) a afrontar mis
problemas, y a dejar de odiar las cosas porque me hicieran daño. Me abrí tanto
que te di el poder de destruirme, te enseñé todos mis puntos débiles y el lugar
donde me muero de cosquillas si me rozas. Y de esas tres posibilidades, sólo
cumpliste la última.
Pasaste a ser lo que siempre
había buscado a ser lo que siempre había admirado. Tu manera objetiva de ver
las cosas y, aunque sea muy difícil, de dar un paso para atrás e intentar verlo
con perspectiva. Tu inconformismo y no darte nunca por vencido. Tus ganas de
luchar, de ser siempre un poquito mejor, e intentar que el resto del mundo lo
sea. Esa forma que tienes de no identificarte con ningún movimiento alegando que
sólo defiendes lo que crees más adecuado. Tu espontaneidad, de la que intento
aprender cada día, y eso que llamas egocentrismo pero no lo es. Tu risa, pero
aprecio aún más, para ser sinceros, esa habilidad que tienes siempre de ponerme
una sonrisa y hacer que me deshaga en carcajadas a pesar de que tres minutos
años me sintiera la cosa más triste del mundo. Las veces que me llamas ingenua,
aunque yo misma sé que vas a estar ahí siempre dispuesto a escuchar mis reivindicaciones
sin sentido y mis ‘hay mucha gente buena en este mundo’. Que no te cansaras a
las dos semanas. Pero, sobre todo, lo que más admiro de ti es esa capacidad que
tienes de seguir enseñándome cosas nuevas cada día y el saber, a pesar de que
me conoces mejor que nadie, que yo no llego a ver una tercera parte de todo lo
maravilloso que eres. Y, mientras me dejes, tengo intención de seguir
descubriéndolo.
Me propuse entrar en tu vida
porque estaba harta de esperar y de no hacer nada para que arreglar mi
situación. Y, al final, acabaste tú muy dentro de la mía y no la mejoraste
precisamente a ella: me hiciste ser mejor persona a mí misma.
5 de mayo de 2013
Con P mayúscula, por favor.
¿Está el Periodismo, con p mayúscula, muerto? Actualmente es
una de las carreras más estudiadas desde el ámbito femenino y siguen siendo
miles de jóvenes españoles los que acuden a la Facultad de Información con los
ojos encendidos y la mirada de “Ey, voy a cambiar este mundo y tú lo vas a ver”.
Abocados a la profesión con más paro de España y sin saber que tras cuatro años
de estudio se encontrarán con un ‘becariado’ canalla de 300 euros al mes y
horas extras que no lo son. Y, tras eso, muchos perderán la esperanza, y las
ganas, y la ilusión. Y harán la p del periodismo un poquito más minúscula y,
con ello, un mundo menos bonito.
Y, ¿por qué no puede morir el Periodismo? Porque nos hace
humanos. Porque un buen periódico, siendo libre, digno, justo, independiente,
consecuente y preparado, es una de las poquitas cosas por las que merece la
pena luchar. Y morir. Porque ha sido nuestra sociedad la que ha dejado que
desaparezcan periódicos como Pueblo, que no se reconozca el trabajo de cámaras
como José Luis Márquez León, que ahora el periodismo televisivo sea tener una cara
bonita y que mucha gente crea que Periodismo (con p mayúscula, ojo) es Sálvame.
Por eso somos culpables todos y tenemos que arreglarlo.
Respondiendo a mi primera pregunta tengo que decir que no,
no está muerto. Aunque los ‘grandes maestros’ desaparezcan y los correctos
informáticos sustituyan al viejo corrector de estilo que sabía diferenciar la y
lo de le. Aunque ahora la extra-inmorfatización, la frivolidad del oficio y la
búsqueda incesante de ‘carnaza’ han sustituido la imagen romántica del periodismo
en blanco y negro. Aunque cada vez que una niña de ocho años diga que quiere
ser periodista se le dice que está loca y que sea médico, o arquitecta. A pesar
de todo esto, el Periodismo como tal es algo tan indispensable para la dignidad
humana que no va a morir.
Porque cuando yo fui esa niña de ocho años mi madre no me
dijo que estaba loca y ahora que tengo diecisiete sigo queriendo dedicarme al
Periodismo, con pe mayúscula.
(Esto nació de la lectura de 'Siéntate aquí, chaval' de Arturo Pérez-Reverte. Y, aunque tarde, feliz 3 de Mayo.)
1 de mayo de 2013
Nuestra lucha. Por el ayer, y por el mañana.
El uno de Mayo no puede ser un
día para conmemorar, ni para celebrar. El uno de Mayo es un día para
recordarnos aquellos obreros que en la Chicago de 1886 lucharon por un futuro
mejor para sus hijos. Pero esa lucha todavía no ha terminado, y por eso el uno
de Mayo no puede ser una fiesta. Hoy, más que nunca, tenemos que reafirmar
nuestra condición de humanos. Porque un humano tiene el derecho de trabajar, no
sólo para entrar en un mercado laboral sino para reafirmarse como persona. Es
algo que va muy dentro de nosotros, y no nos lo pueden arrebatar. Muchos dirán
que este día no es necesario, que hay mucha gente en paro y que ya hemos logrado
lo que se propusieron: una jornada de ocho horas.
Y, sin embargo, estamos muy lejos
de conseguir la victoria. Porque todavía hay millones de jóvenes que no tienen
derecho a un puesto digno y que son simplemente cifras incómodas llamado ‘paro
juvenil’. Porque existen muchas diferencias laborales entre hombres y mujeres,
y son tantas que prefiero dedicarles otro post. Porque las condiciones
sobre-humanas en algunas fábricas, esas que nos parecen tan lejanas, son las
que producen la ropa que vestimos. Porque las ‘horas extras’ no se pagan en una
empresa privada y porque ser ama de casa no es considerado trabajo. Porque
nuestra consideración de trabajador no reste dignidad a la de la persona. Por
un trabajo digno, libre y justo.
El uno de Mayo es un día para luchar.
Igual que otros (y otras) lo hicieron por nuestro presente, tenemos que hacerlo
para que esta lucha no caiga en balde. Como dijo August V.T Spies, que era periodista: “La voz que vais a
sofocar ahora será mucho más poderosa en el futuro que cuantas palabras pueda
decir ahora.” No dejemos que esa voz se calle nunca y que en un futuro pueda ser un día para celebrar.
Feliz Día del Trabajador.
@marta_451
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)