No te echo en cara tus sonrisas, ni tus mentiras, ni que me obligaras a enamorarme de tus ojos, ni tus silencios, ni mis noches de angustia. Son errores del pasado, más míos que tuyos. Pero, dime, ¿como se siente cuando estuviste a punto de tenerla? Al final no te hice falta para conseguirla. Cuando se emborrachó no te llamo a las dos de la madrugada diciendo que te quería. Eso es muy de mi estilo. ¿Me echas de menos? Yo también lo hice, noche sí y día también.
Ahora permiteme que te mande a la mierda.
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