14 de abril de 2013

Cartagena, 14 de Abril 1931


No soy republicana.

Y puede ser que a mucha gente deje de interesarles mis palabras al oír esto. No creo en una contradicción de blanco y negro. La historia nos ha mostrado que es muy peligrosa y, justo hoy, me toca estudiar la proclamación de la II Républica Española. Debería estar estudiando, lo sé, pero no dejan de pasarme ideas por la cabeza. No iba a escribir esto, quería dedicar unas palabras a este día y tenía un maravilloso personaje femenino en mente. Su estudio me ha costado más de unos cabreos, pero me parecía tan interesante, tan delimitado y tan claro que quería usarlo. Y sin embargo, no he podido escribir sobre ella. Sintiéndolo mucho, hoy me apetece escribir sobre mí y doy por hecho que no va a resultar igual de interesante que mi idea inicial.

Soy cartagenera, quizás demasiado orgullosa de provenir de una ciudad donde siempre hemos salido perdiendo. Tal vez por apoyar a la persona incorrecta o quizás porque desde los romanos hasta la dictadura franquista se ha aprovechado de nosotros, no dejamos de ser una ciudad que siempre parece la sombra de lo que fue y pudo ser. Sin embargo, no puedo dejar de sonreír cuando pienso que fuimos nosotros los que nos levantamos ante una Républica que alardeaba de todo menos de lo que era. Los que acuñamos durante seis meses moneda propia y comenzamos una resistencia contra una ‘sartá’ de políticos incompetentes. No soy republicana, pero siempre he sido cantonal. Años más tarde, tras soportar una restauración que no nos trajo ningún bien y una dictadura que nos hizo crecer económicamente, fue el capitán general de Cartagena el que convocó unas elecciones que cambiarían el curso de la historia española. La II República fue proclamada un día como hoy de 1931 y toda Cartagena salió a la calle a celebrarla. Más tarde, el rey Alfonso XII obtendría del puerto de mi ciudad su última visión de España. Y, por extraño que parezca, el pueblo cartagenero volvió a salir a la calle a verlo partir. No hubo abucheos, ni trifulcas. Hubo seriedad, y algo parecido al respeto. Porque me imaginó al señor mayor, con su sombrero y bastón, dándole una calada grande a su cigarro mientras piensa: “Jodéte cabrón, por haberte atrevido a joder un país. Y más aún, a mi país.”

No soy republicana, soy cartagenera. Pero quizás estos dos conceptos van demasiado unidos para que yo intente separarlos. Fuimos de las últimas ciudades en caer defendiéndola en la Guerre Civil. Pero también fuimos la primera ciudad que se puso a su contra cuando no nos gusto cómo funcionaba. ¿Y yo? No lo sé. Pero si hoy se proclamará la III República española y el Rey saliera por Cartagena, yo saldría a la calle. Y, con respeto, pensaría: “Vete, grandisímo hijo de puta, con tus millones a Suiza. Por haber pedido a mi abuela que olvidara como su padre murió en la Guerra Civil, que superara una dictadura, que se amoldara a una democracia. Y mientras tanto tú, justificar toda tu vida con una actuación una noche.”

                                                                                                               Cartagena, 14 de Abril 2013





No hay comentarios:

Publicar un comentario