¿Que por qué?
Porque sí te dio tiempo a dejar
huella. Porque me acostumbré a que me trataras bien y porque ahora me doy
cuenta que nunca lo habían hecho. O al menos no de la misma manera.
Nunca me habían enseñado lo que
era una relación sana, con espacios, con vidas diferentes, sin dependencia.
Nunca había experimentado lo que era sentirme suficiente, suficientemente
guapa, suficientemente lista y suficientemente válida para estar contigo. Ni si
quiera hacía falta que lo dijeras cada día. Yo misma me daba cuenta, y no sabes
lo que vale eso. Nunca me había adaptado tan bien a unos brazos, ni a unos
besos, ni a unas manos. Nunca había jugado tanto, a sabiendas que había colchón
de seguridad. Porque tú, precisamente tú, no ibas a romperme el corazón. Y de
aquí maldigo a todos y a cada uno de los que me lo prometían. Nunca había
soñado tanto, nunca había sentido tanta paz. Era como flotar ¿sabes? Como estar
segura que, por una vez, todo iba bien. Iba correcto. Que tú estabas a mi lado,
pero que podía seguir sin ti.
¿Sabes cuál es el problema?
Que soy totalmente capaz de
seguir sin ti, por supuesto. Pero no quiero. Quiero estar aquí, ahí o donde
sea. Sentirme parte de algo. Te echo de menos porque sí. Porque no es un
sentimiento tan raro y, a veces, pasa. Porque es como perder a un amigo. Y en
eso también tengo experiencia.
Te echo de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario