Un lunes, un martes o un viernes a mediodía. Sal con la
chica de las ojeras marcadas y los labios rojos. Incluso cuando los lleva sin
maquillar. Sal con el café que te prepares cada lunes y con las canciones que
te pillas murmurando en un descuido. Sal con la chica que miras cada mañana al
espejo y te sorprendes observando con curiosidad.
Sal contigo misma. Los martes de mal humor y los miércoles
de felicidad. Un 25 de Diciembre y un 14 de Marzo. Porque si buscas
estabilidad, ten claro que eres la única que vas a estar siempre ahí. Sal con
los vestidos y con los vaqueros rotos y con las chaquetas que te compras en las
rebajas porque a ti te gustan. Sólo a ti, y eso basta.
Sal con ella porque, mira qué casualidad, es la única con la
que vas a coincidir en gustos musicales y cinematográficos. Es a la única que
se va a emocionar con el renglón exacto de la página exacta de tu libro
favorito a los nueve años. Y a los dieciocho. Es la única que va a querer ver Amélie en el sofá,
o ir al cine aunque truene. Porque nunca tendrás que pelearte por un disco
favorito, ni por qué canción escoger en el coche de vuelta a casa.
Sal con ella y con los amigos que decida escoger. Con sus
errores, sus malos momentos y sus amores rápidos e inconsciente. Sal con su
experiencia y con sus historias porque va a ser la que mejor los comprenda.
Ella entenderá porque decidiste hacer eso y porque sonríes de esa manera
especial. Sal con sus compañeros y con su familia. Con sus cenas y sus fines de semana. Con sus sueños y sus
planes de futuro. Sus copas y sus bailes. Porque, aunque sean alocados, los
entenderás.
Pero, tenlo claro, cuídala. Regálate flores imaginarias cada
mañana y un piropo al verte al espejo. Regálate esos zapatos que tanto quieres
y ese trozo de chocolate que tanto que apetece. Date besos, abrazos y llamadas
a tus amigos. Planea ese viaje a Londres cuándo puedas y quieras. Sabes perfectamente lo que ella espera… y, si no, pues tocará
descubrirlo. Cuídate cada minuto porque sólo tienes esos.
No busques a la persona de tu vida, porque eres tú la única que puede vivirla. Y disfrutarla.
Marta.

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