21 de octubre de 2011

Cuando todo duele




Ha pasado mucho tiempo desde el primer día. Y ha llovido tanto. Ahora entiendo que nunca tuve que haberlo intentado. Que el chocolate estaba más rico cuando no sufría por tomarlo, que las sonrisas con los ojos eran las que más disfrutaba, que los libros de mi mesilla nunca tuvieron que ser guardados. He comprendido lo que es perder, lo que es levantarte y volver a caer. He descubierto que hay canciones con las que puedes llorar, que soy buena con las palabras. Me he dado cuenta que los amigos no son para siempre, y que la familia no siempre está. He llorado mil y una lágrimas, de esas sin sentido, me he armado de valor para hacer cosas que nunca creí posible. Y ahora soy capaz de aguantar cualquier tormenta que se me ponga por delante. Quiero escapar, a mil nudos por hora, dirección poniente, y con el mar escampado. Quiero encerrarme en un libro y olvidar mi historia. Ahora, me he dado cuenta que mis sueños son compatibles con la realidad, la mía. Y es entonces, cuando comprendo que estoy en un bucle cerrado y sin salida, cuando quiero escapar y seguir hacia delante. Hacia donde me lleve el viento.


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