
Me gusta el verde. Dicen que es el color de la esperanza, del futuro, de los sueños. Y creo que eso no se ajusta precisamente a mi persona. No soy una chica a la que encuentras un sábado de fiesta. Probablemente a esa hora, este en el sofá viendo Anatomía de Grey mientras me tapo con una manta. No me considero una persona cobarde, sino todo lo contrario. Sólo que mi valentía no es como la que todos piensan. Aprendí a sonreír hasta cuando por dentro me estaba partiendo en dos, pero nada de esto fue un camino de espinas. Soy de las que piensan que las sonrisas se notan en los ojos. Me mancho la comisura con chocolate y me gustaría tener una talla 36 de pantalón. Que le vamos a hacer, la vida tiene sus reglas. Y a mí me toco colocarme en la parte de atrás. Prefiero el silencio a las palabras, escribir a hablar, y soñar a actuar. Me gusta merodear, y esto es en parte porque Harry Potter me marcó. Los ciervos, perros y lobos. El rojo y el dorado. El negro y el gris. El verde de los ojos de Lily. Todo esto unido a un poco de magia conforman mis armas.
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